Entre Gustav Mahler y Richard Strauss hubo una relación de amistad y rivalidad. Ambos se consideraban los músicos más importantes de su tiempo – sucesores de Richard Wagner - y ocuparon los más altos cargos en Alemania y Viena. Sin embargo eran muy diferentes:
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“La curiosa metáfora de la montaña (Strauss y yo cavamos túneles desde lados opuestos de la montaña. Algún día nos encontraremos), elegida por Mahler para expresar su contradictoria relación con Strauss, no se le había venido a la mente por pura casualidad. Era consciente de que, entre él y su colega, se interponía la mole de una montaña que los separaba e interceptaba una mutua visión integral del otro, algo así como una divisoria climática que condicionaba una diversidad esencial en la manera de ser”. (pàg 136-137)
Strauss venía de una familia rica, su padre era un renombrado músico muniqués y tuvo una infancia feliz. Mahler era hijo de un comerciante judío, familia pobre y oscurecida por la muerte de ocho hermanos. Si bien Malher triunfó más rápidamente como director de orquesta de ópera, le costó mucho más triunfar como compositor (Strauss le ayudó mucho en esto). En octubre de 1891 se expresa así en una carta a su amigo Richard Strauss:
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“En cuanto a mis ‘partituras’, querido amigo, estoy a punto de guardarlas en mi pupitre. No se imagina el rechazo perpetuo que he de soportar por ellas. – Contemplar cómo los señores se desploman de sus asientos y se lamentan diciendo que es una empresa imposible ejecutar una cosa así. – A la larga me resulta insoportable. Es un eterno e inútil merodear de un sitio a otro con ellas bajo el brazo. – “ (pàg 16)
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Gustav Mahler - Richard Strauss. Correspondencia 1888 - 1911. Edición preparada por Herta Blaukopf con un ensayo músico-histórico de la misma autora. Altalena Editores SA, Madrid 1982. (Edición original Gustav Mahler - Richard Strauss Briefwechsel 1888-191, R Piper & Co Vertlag München 1980)
















